Una final sin raquetas...

Beatriz Araujo y Hugo BorraLos últimos años de la década del '60, y fundamentalmente la del '70, tuvo en la Argentina, una figura preponderante dentro del más alto nivel del tenis femenino. Diría yo, sin temor a equivocarme, una figura excluyente; una de las pocas que en la historia de nuestro tenis, gozó del privilegio de ser considerada casi imbatible en el ámbito local, durante sus años de gloria.

Por aquellos años, el calendario de competencias locales, tenía una apreciable cantidad de Torneos, que incluso para jugadoras profesionales, si bien no alcanzaban las importantes cifras que poco a poco asomaban en el concierto internacional, resultaban tentadoras, más aún teniendo en cuenta, que las fechas trataban de ser agrupadas dentro de un período en el cual se encontraran en la Argentina, la mayoría de las "interesadas" en participar.

Además, algunos emprendimientos privados, comenzaban también a dar sus primeros pasos en la Organización de Torneos con premios en dinero, y la propuesta de 4 ó 5 Torneos y un Master, viajando de sede en sede, y clasificando por puntos para el Master final, le daba un colorido por demás interesante.

Volviendo a aquella figura descollante de esos años, e inmersa, dentro de este calendario de competencias mencionado, arribó ella, como era "su buena costumbre", a una final importante de un torneo que se jugaba como todos, de Lunes a Domingo, y en el que acceder a la final, significaba como es obvio, la chance de obtener el más alto premio en dinero, la copa más grande, la mayor cantidad de puntos, y el reconocimiento permanente, y por momentos sofocante de la prensa, que se sumaba al de parientes, dirigentes, amigos, allegados, y aficionados/as en general... para aquellos años, no era poca cosa. 

Luego de un largo viaje de auto, con "la finalista", y arribando al club, próximos ya a la hora del partido, la protagonista de esta anécdota, había olvidado las raquetas en su casa. Simplemente eso. Había salido a disputar la Final de Damas de un Torneo Profesional, pero no había llevado sus raquetas. 

La historia terminó volviendo a la casa, recuperando las "herramientas de trabajo", y su rival, esperándola amablemente, para comenzar el partido que una vez más, la volvió a tener como campeona.

Beatriz Araujo y Hugo BorraSu nombre? Beatriz Araujo, la misma que con solo 15 años de edad ya había derrotado a la Nro. 9 del Mundo, Francoise Durr, y que desde los 14, era la Nro. 1 de la Argentina.

La que "se cansó" de ganar Torneos en las 3 pruebas: Singles, Dobles Damas, y Dobles Mixtos. La que reinó en su país y en Sudamérica toda...

Me tocó compartir con Beti unos cuantos años, viviendo de cerca su carrera tenística. Puedo decir que su vida pasaba por el tenis, pero también por muchos otros lados, donde si bien el tenis ocupaba un tiempo importante, siempre sentí que no había en ella un afán desmedido de gloria, ni de someterse a un trabajo arduo que significara demasiado, más que lo que alcanzaba con su enorme talento, su mentalidad prodigiosa, y su facilidad envidiable.

Beti Araujo, fue de aquellas jugadoras que uno le decía poco, y ella hacía todo. Pensaba el partido como nadie, su poder de concentración, su "caballerosidad deportiva", su humildad, y su actitud fuera de la cancha, la hicieron grande... una grande de verdad.

Beti fue toda una Dama. La que podía olvidar sus raquetas, pero nunca una sonrisa, un saludo, o "un ofrecer 2 pelotas más", ante cualquier duda que la pudiera beneficiar.

Desde este humilde lugar, y utilizando una anécdota risueña como excusa, vaya mi eterno reconocimiento a una jugadora que se ha ganado sin duda, un lugar preponderante dentro de la historia de nuestro tenis.

Prof. Hugo Borra
Director de "A pleno Tenis"
 

 

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