El codo de tenista: cómo tratar la lesión

Cuando el dolor se hace permanente, la consulta al médico traumatólogo será de rigor. Este detectará la afección, asegurará el diagnóstico y medicará al paciente. A partir de este momento, el tratamiento quedará en manos del kinesiólogo.

Los objetivos del tratamiento, que determinarán la cura del mal, podemos identificarlos claramente:

  1. Abolición de la sensibilidad del dolor
  2. Mayor irrigación en la zona afectada
  3. Mejorar la amplitud articular
  4. Evitar adherencias, rigideces y contracturas reflejas
  5. Mantener el tono y la nutrición de los tejidos
  6. La vuelta a la competencia o a la práctica en el menor tiempo posible

Elementos para lograr los objetivos:
Existen diversos métodos para la cura del “tennis elbow”, pero entre los más recomendados se encuentran los siguientes:

  1. Suministro de antinflamatoiros recetados por el profesional médico
  2. Fisioterapia
    Electroterapia: Iontoforesis, bloqueo analgésico
    Láser, Magnetoterapia, Ultrasonido
  3. Masajes mediante la aplicación de cremas analgésicas y antinflamatorias
  4. Movilizaciones: activas, pasivas, Kavatt

Además de estos tratamientos existen otros no menos válidos que cada kinesiólogo en particular sabrá utilizar de acuerdo a la lesión que sufre cada deportista.

Sin perjuicio de todo lo analizado hasta el momento, hay que tener siempre presente un dato sumamente importante, aplicable a todos los deportistas.

Salvo casos extremos, el deportista nunca deberá dejar de entrenarse. Aunque sigan los dolores no se puede “parar” a un deportista, obligándolo a no realizar ninguna clase de movimientos. En este punto, el plantel profesional que atiende al jugador (profesor de gimnasia, médico y kinesiólogo) deberá establecer cuál es el límite permitido a la persona que sufre la lesión y, cada uno en su especialidad trabajará para que el atleta supere su afección.

Una vez comprobada la causa de la lesión y a medida que el dolor va disminuyendo, el deportista deberá volver al trabajo físico integral.

Lo más recomendable es comenzar suavemente utilizando movimientos planos. Este es el más adecuado, porque si se recurre a los efectos por ejemplo, existe una mayor posibilidad de que la pesa o que se utilice una mala técnica, resintiendo nuevamente el brazo y retrocediendo en el proceso de curación.

Debe inculcarse al deportista a que mantenga bien firme su muñeca en el momento del movimiento para evitar que ésta se afloje, produciendo como consecuencia dolor. Y este dolor le hace sentir temor al deportista al moverse. De esta manera se produce un círculo vicioso difícil de superar.

Aparte de la importancia de la firmeza de la empuñadura hay que hacer trabajar al deportista en el fortalecimiento general del codo, en especial, con los músculos agonistas, antagonistas y sinergistas, junto con las articulaciones que actúan mayoritariamente.

Una vez que se han podido dejar atrás los temores, el deportista vuelve a recuperar la confianza, pega sin temor y se encuentra nuevamente en condiciones para afrontar el entrenamiento intensivo. El “tennis elbow” será un problema del pasado.

Klgo. Claudio Bosco

 

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