Legalité y la AAT

Cuando se inició el proyecto del gerenciamiento comercial de la AAT por Legalité, hacia fines del 2000, la noticia fue recibida por algunos con entusiasmo por las perspectivas que se abrían, y por otros con escepticismo, sino desilusión, por la pérdida del sentido amateur y el mercantilismo que implicaba.

Yo me encontraba (encuentro) entre los primeros. Creo entusiastamente en el gerenciamiento profesional de los entes deportivos, porque es lo único que une la responsabilidad con la vocación. Pero esos son los principios o las ideas, y otra puede (fue, es) la realidad. De hecho, Legalité ha hecho ingentes esfuerzos (y lo ha logrado) por demostrar que el gerenciamiento deportivo puede ser un fracaso, y en darle argumentos a los tradicionalistas del deporte para defender sus posiciones. Eso no obsta para reconocer que, en esa empresa trabajan algunas personas que son un ejemplo de diligencia y profesionalismo, pero repasemos algunos hechos:

  • Legalité se comprometía a pagarle una suma importante en dólares a la AAT mensualmente. Luego de la devaluación, esa cifra no solo se pesificó (cosa entendible) sino que se redujo (ya no tan entendible)

  • Legalité se hacía cargo de la comercialización de eventos (Copa Davis, Fed Cup, etc) y de todo lo que se podía considerar "de movimiento de dinero": torneos abiertos e inscripiciones, carnets, servicios al asociado, etc. De hecho lo hizo en lo primero con bastante éxito, sumado a una racha extraordinaria de localías (excepto la semi contra Rusia, desde hace 2 años jugamos siempre de local) y a una excelente perfomance de jugadores formados cuando... la AAT era manejada de forma amateur...

  • El resto que mencioné antes: carnets, torneos, etc. bien, gracias. Como parte involucrada en ese momento en negociaciones, recuerdo que se nos ofrecieron para el año 2001, que iban a haber 700 (si, setecientos, no me equivoqué al tipear) abiertos en 12 meses. También todos los servicios del carnet: descuentos, accesos privilegiados, etc. 

  • Pero no me quiero desviar de los hechos, y quiero que nos detengamos en el panorama actual:

    • Copa Davis: se cambió una sede tradicional por una nueva. Dejemos de lado si está bien o mal, si había ambiente o no. En lo personal no me opongo a los cambios. Pero la verdadera causa fue un problema comercial de Legalité con Jaite, locatario del Buenos Aires en febrero. Todo lo demás es cháchara

    • Fed Cup: no es un gran espectáculo, se admite, pero se puede poner un incentivo como inversión, para que vengan las mejores

    • Torneos Abiertos: no hace falta aclarar este punto, no?

    • Carnet: sigo preguntándome todos los años, para que pago esa suma para jugar 3 fines de semana en 12 meses

    • Capacitación: se tercerizó el desarrollo de profesores. Cuál fue el objeto?

El balance, más allá de los logros deportivos y los atenuantes de la situación económica, es claramente pobre, y da margen para pensar que lo que se busca es un negocio rápido y luego, si te he visto no me acuerdo. De quién es esto culpa? Bueno, es claro que la culpa no es del chancho, sino de quien lo alimenta. Me parece que el problema radica que de un lado hay una dirigencia amateur, con ideas un tanto románticas y una conducción poco ágil, que ni siquiera pienso que es corrupta (a pesar del desfalco que hubo), pero que se tiene que enfrentar con una empresa con dinero para pagar gente full time buscando optimizar la inversión.

Pero en última instancia, a la gente de la AAT la eligen los clubes. Esto es como con los políticos, si los tenemos malos no es un problema de ellos, es nuestro ya que los elegimos. Insisto, si Legalité hace las cosas mal su culpa es inmediata, pero hay una culpa mediata que es de los dirigentes de la AAT y en última instancia, de todos los que queremos al tenis.

Prof. José Luis Echegaray

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