Damas para la historia

Son muchas las damas que llenaron de gloria las páginas del tenis. Actualmente no es difícil retener los nombres de las jugadoras más destacadas, dada la gran información que se puede recibir en el mismo instante en que el hecho está sucediendo.

Sin embargo, es lindo saber que el primer torneo para damas, se pudo jugar recién en 1879; fue en Dublin, el título de Irlanda, y lo obtuvo Mary Langrishe.

En el año 1883, participaron por primera vez en Wimbledon, y el torneo lo ganó Maud Watson. Unos años después, en 1887, Ellen Hansell ganó el primer torneo femenino de los Estados Unidos, en Philadelphia.

Ese mismo público de Philadelphia se escandalizó cuando Hazel Hotchkiss, en 1909, ganó el título de los Estados Unidos con un vestido de mangas cortas.  Tiempo después, Hazel, ya conocida como la señora Wightman ganaría 45 títulos en su país y donaría en 1923, la copa que inició la confrontación anual por equipos entre los Estados Unidos y Gran Bretaña.

Suzanne Lenglen irrumpió en el tenis en 1920; obtuvo 5 años consecutivos el torneo de Wimbledon, y le dió a Francia, su país, el orgullo de estar considerada una de las máximas figuras de la historia del tenis.

Una grande con todas las letras, Maureen Connolly, en 1951, con 16 años, fue la más joven campeona de Estados Unidos de la historia; y en 1953, la primer mujer en obtener el Grand Slam. Cuatro años después, en 1957, Althea Gibson, fue la primer jugadora de color que ganó Wimbledon y Forest Hills. Unos años más tarde, la sucedería su compatriota norteamericano Arthur Ashe (pero no pertenece a la historia femenina). 

En una época más contemporánea, en 1963, se comenzó a disputar la Federation Cup, competencia similar a la Copa Davis, pero exclusivamente para damas. Estados Unidos, superó a Australia por 2 a 1 en esa primer confrontación.

Una argentina, Norma Baylon, estuvo considerada entre las 6 mejores jugadoras del mundo por la prensa especializada, a mediados de la década del 60; y en los '90, Gabriela Sabatini, la mejor jugadora argentina de todos los tiempos, llegó al puesto Nro. 3 del Ránking de la WTA (Asociación Femenina de Tenis).

Otra perla femenina: Chris Evert obtuvo el récord de triunfos consecutivos en 1974 con 56 partidos. Una década después, en 1984, Martina Navratilova consiguió 74 victorias consecutivas; y en 1994, se retiraba con un récord inigualable de 168 títulos en single, 9 de ellos en Wimbledon, y 54 títulos de Grand Slam incluyendo singles y dobles. Martina fue Número 1 del Mundo durante 331 semanas. Muy pocos años después, Steffi Graf, otra grande de todos los tiempos, batía este último récord hasta el momento inigualado de 377 semanas en el 1er. puesto del escalafón mundial, sumando en su haber entre otras cosas, 7 títulos en Wimbledon.

 

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