El tenis "vestido" de persona, objeto y sentimiento

"Un Señor; una pasión... llamada TENIS"

En las numerosas entrevistas que estoy llevando a cabo hace un tiempo con personalidades importantes de nuestro tenis, termino realizando un clásico "ping pong", creado por mí, de acuerdo a la persona que voy a reportear.

Tras unos cuantos nombres propios de instituciones y personajes, "arrojo" unos disparadores invitando a mi interlocutor a jugar con el tenis persona, el tenis cosa, y/o el sentimiento tenis. Algunos se emocionan, otros no logran respetar la regla del juego, y contestan con frases interminables una propuesta pactada a "palabra contra palabra".

Nunca recibí esta propuesta, y pienso que hoy no podría contestar cumpliendo esa regla de juego que yo mismo impongo, limitando las posibilidades de explayarse...

Decime Hugo, -"Cuál es el lugar del tenis?", dónde lo situás... en qué espacio físico... cuál es "su casa", en tu vida?

-"Lo sitúo en el alma, en la mía, en cada rincón y en cada momento que ella generó adrenalina ante cada partido disputado. En la ansiedad de cada torneo. En la alegría tras la victoria y en la bronca o la resignación de la derrota. Lo sitúo en el afán y la ilusión de "ser Vilas"; en los entrenamientos diarios "a ultranza"; en mi doble título de Perito Mercantil y Bachiller (obtenido en el "Carlos Pellegrini", sin llevarme materias) asistiendo después de las 18 hs., para jugar tenis mañana y tarde. Seguro que ese es EL lugar: mi corazón y mi alma, hacedores de una esperanza, generadores de una pasión, responsables de una vocación que aún mantengo intacta".

Y, -"Qué aroma tiene el tenis?"

-"El de muchas flores silvestres... y ligustros, ligustrinas... y tantas otras plantas y flores que rodearon miles de canchas por las que transité.

Extrañamente, el tenis no tiene para mí, el aroma de tantos clubes "indoors" por los que pasé durante las temporadas invernales de Enero y Febrero en los Estados Unidos; clubes lujosos, "llenos" de nieve exterior... paisaje lejano, y calor de enormes hogares a leños. No, no; el tenis tiene el aroma del CASI a las 8 de la mañana, cuando llegaba para jugar el "Campeonato Otoño" con mis raquetas y mis 12 ó 13 años; o el del Buenos Aires, en cualquier momento de las 12 horas diarias que pasé en él, durante 14 años".

-"Cuál es la música del tenis?", con cuál lo identificás, o cuál es la que lo representa?

-"Con muchas, la mayoría melódicas... las de la década que va del ’66 al ’76. Las que sonaban en las viejas radios de los encargados de cada vestuario donde me cambiaba antes o después de competir. Y otra, la mayoría, la que escuché dentro del auto de mi profesor, luego de ayudarlo muy duramente en los entrenamientos del Buenos Aires Lawn Tennis Club... esa música... no se porqué, era celeste".

-"Qué número sería el tenis?"

-"El 40!!!, sin dudas. Aquí podría contestar respetando la consigna: muy pocas palabras, o una sola: ¡40!... el número que me ponía tan feliz (cuando era para mí). El número que presagiaba la obtención del game".

-"De qué color es el tenis?"

-"Uy, que pregunta... viendo hoy en día el color de la ropa de las hermanas Williams, la explosión del "tenis profesión" y el "tenis negocio", que tiñeron de desagradables tonalidades el espíritu amateur; el tremendo desarrollo de la industria del tenis, con parches publicitarios por doquier... viendo que los sponsors, si pudieran, "le agregarían un brazo más" a los top ten, para ganar aún más espacio publicitario; y viendo como la televisión y los contratos millonarios priman a veces por sobre el reglamento y el sentido común... no me cabe ninguna duda: mi color del tenis es el blanco... el que me educó en la honestidad dentro de la cancha, en el respeto por el adversario, y en la caballerosidad por encima de cualquier resultado. Sí, si... el color de mi tenis sigue siendo blanco".

Prof. Hugo Borra
Director de "A pleno Tenis"
 

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