Miguel Angel Gutiérrez: Tributo a un año de su fallecimiento
Un periodista de raza que apostó por nuestro tenis Miguel Angel Gutierrez junto al autor de esta nota, brindando por la vida y la amistad, en Punta del Este al término de una edición de la Seniors Cup disputada en el Conrad.

La "Página del Honor" está dedicada a destacar los logros conseguidos por la gente de tenis, resaltando los valores humanos por encima de todo, incluso anteponiendo éstos por arriba de cualquier conquista deportiva, aunque en su mayoría han sido éstos el denominador común que se desprende como hecho destacable. 

A través de estas notas, que pasaron por distintos medios especializados, y recaló con continuidad en la Revista Grip, cerrando en la última página de cada edición desde 1994 hasta marzo de 2001, hemos rendido nuestro humilde tributo a aquellos que han brindado su aporte, de alguna u otra manera a nuestro tenis, que obtuvieron sus logros merced a duros esfuerzos personales, que dejaron todo por cumplir una meta, que le metieron garra, coraje, fortaleza, tesón, que fueron fieles a un estilo, que hicieron del "fair play" una modalidad de vida, que no claudicaron pese a los escollos que tuvieron que sortear y tal vez por esos escollos fueron beneficiarios de "La Página del Honor".

Y hoy volvemos a reeditarla para dedicarle nuestro humilde tributo a un periodista de raza, Miguel Angel Gutiérrez, fundador y director de esta publicación, que se la jugó por el tenis en épocas de "vacas flacas", cuando nuestro país se había quedado sin tenistas que se puedan meter entre los "top ten", o acceder a las instancias finales de los grandes torneos era una utopía, y la Copa Davis nos tenía lejos del Grupo Mundial.

Pero él, que llegó al tenis después de pasar por noticieros de "pantalla caliente" como Nuevediario, o ATC (Canal 7), puso todo su oficio de gran periodista para "remar" incansablemente, utilizando como redacción el living de su casa (para reducir gastos de oficina) y dedicarle todo su tiempo y esfuerzo a una empresa que entonces no era rentable.

Él mismo decía que si bien en ese entonces no teníamos grandes jugadores, los que estaban lo hacían con esfuerzo y había que apoyarlos, y para los que venían de abajo había que incentivarlos, y Grip era el medio para eso, y en su visión estaba el salto que después dio nuestro deporte, y que Miguel acompañó desde abajo con Grip.

La llevó adelante con la misma tozudez con la que defendía sus ideas.

De carácter fuerte, sanguíneo, leal y honesto. Cuando alguna vez en una de las tantas discusiones lo traté de "Gallego cabrón", me contestó con una sonrisa socarrona: "De León… no ves que no sabes nada. Mi padre nació en León, y es lejos de Galicia", distendiendo el clima.

Dueño de un sentido del humor mordaz, irónico, -se refería a los mediocres como: "este es un verdadero "Carlitos""-hacía de la amistad un culto, y era un excelente anfitrión, invitando a cenas memorables en su casa de la calle Burela.

Fana de Racing empedernido, vivía a una cuadra de su club, Arquitectura, donde jugaban sus hijos, de los que se llenaba la boca: que a Diego lo llamaba Sabatini para entrenar, que Seba jugaba con "Chucho" Acasuso o entrenaba con el "Flaco" Chela, y del mayor Ramiro, se sentía orgulloso e hinchaba el pecho con los avances de su carrera de médico, viviendo cada materia como la final de Roland Garros. Y a su compañera de toda la vida, Estela, le tenía todo el amor y el reconocimiento de haber formado una hermosa familia que era su sostén.

Abrí la notebook en el aeropuerto de Santiago de Chile, esperando una conexión que me trajera de nuevo a Argentina, y al enterarme de la muerte de Miguel no pude evitar derramar unas lágrimas. Pero ese cáncer de esófago pudo con su cuerpo, pero el alma se va a mantener viva en el recuerdo de cada uno de los que lo conocimos.

Para un periodista es durísimo escribir cuando un amigo nos deja, pero somos los "dueños de las palabras", nuestra misión es dejar testimonios y es nuestra manera de hacer catarsis.

Yo siempre lo recuerdo en un Pro-Am de tenis que jugamos en el Cantegril de Punta del Este (en ocasión de la Senior Cup del Conrad), y en el que el "Mono" se coronó de gloria. Resulta que Chandon puso un premio increíble: el peso del ganador en botellas de champán. Y había que verlo sentadito a Gutiérrez de un lado de la balanza, como un verdadero "winner", exultante, rebozante de felicidad…y del otro de la báscula como se iban acumulando cajas extra brut de las maravillosas burbujas tratando de equilibrar su peso!!! 

Hoy ameritaba que "La Página del Honor" se recree en A pleno Tenis, para rendirle nuestro homenaje a Miguel Angel Gutiérrez, colocándole esta "medalla invisible" que aunque virtual, suele ser más pesada que las verdaderas preseas, porque está cargada de reconocimiento y de afecto.

Oscar Pinco

 

 

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