Hay derrotas que enaltecen

Un tenista profesional de la era post Vilas y Clerc nos sentenció alguna vez: “Ganar no es lo importante… ¡Es lo único!”. Sentencia para estos tiempos descartables y sórdidos que corren, donde lo excluyente pareciera que son los resultados.
Juan Martín Del Potro tuvo un resultado ‘no positivo’, cayendo por 19-17 -después de 4 horas y 26 minutos- ante el gran número 1 del mundo Roger Federer.

Por eso, sin dudas, hay derrotas que enaltecen.

Para los pragmáticos seguramente va a privar solamente un triunfo, porque dirán que ‘perder siempre es perder’, pero a la hora del análisis hay que poner en la balanza algo que hoy tal vez suene subjetivo: la actitud.

Esa actitud, el denuedo con el que luchó, para tratar de imponer su juego, la enjundia reflejada en cada pelota, sobre todo en esa en la que se zambulló en el verde césped del All England Croquet & Tennis Club de Wimbledon para ganar una volea.
Le quebraron y se repuso para igualar en 10. ¡Nunca bajó los brazos!

Saber capitalizar estas derrotas puede servir, y mucho, para el futuro. Puede quedarse sollozando por los rincones, lamentándose lo que se le escapó. O re contextualizar, y que esto sirva de gran experiencia mirando para el futuro.

Y en eso van a tener un rol preponderante quienes lo asisten, y consideramos que para eso su coach, Franco Davín, es una garantía.

Wimbledon es el único torneo del circuito que mantiene algunas reglas propias, por ejemplo que sus participantes sólo utilicen indumentaria blanca. 

Pero en este caso, el legendario y aristocrático club londinense solo presta la casa, y con las reglas del olimpismo, donde cada deportista luce los colores de su país (Delpo remera celeste, pantalón blanco; Roger remera roja, pantalón blanco, ¡qué difícil es dejar el chauvinismo de lado!

Pero para los amantes del tenis, siempre ver a un grande nos causa alegría, y a pesar de esas cuestiones encontradas -por las pasiones y el tan mentado chauvinismo y fanatismo mencionados- disfrutar del juego de Roger Federer, el mejor tenista de todos los tiempos, es una satisfacción.

A veces en el tenis uno quisiera que existiera el empate, pero seguro que ese ‘a todo o nada’ que tiene el otrora deporte blanco es lo que lo hace tan excitante.

También, para muchos de los que vibraron para que ese electrizante partido se cristalizara en triunfo para el tandilense, íntimamente sentían pena por saber que si las cosas así se daban, este gran caballero suizo abanderado del ‘fair play’ podía perder el Número Uno del mundo que recuperó precisamente hace un mes en esta misma “Catedral del Tenis”.

Finalmente ganó Roger, a la vez que en la otra semifinal cayó el serbio Novak Djokovic, por lo que su reinado en la cima del tenis mundial lo va a mantener por lo menos unas semanas más hasta la temporada estival de Estados Unidos, cuya cita máxima el US Open en Flushing Meadows, comenzará en 23 días y culminará el 9 de septiembre próximo. 

Ahora viene la lucha por la presea de bronce y un lugar en el último peldaño del podio. El serbio podrá llegar desmotivado porque de él dependía –además de obtener la medalla de oro- volver a recuperar el cetro máximo del tenis mundial.

Por el lado de ‘La Torre de Tandil’ flota la incógnita de saber cómo se va a recuperar de tan tremendo desgaste físico y mental.
Y que pese a la amarga caída, la lucha por la medalla cobriza está muy lejos de ser un premio consuelo. 

Insistimos con el concepto: ¡Hay derrotas que enaltecen! Si Delpo lo internaliza y logra reponerse, estamos ante la presencia de un gran campeón en un futuro muy cercano.

Oscar Pinco

 

 

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