Lo de Cañas en Wimbledon fue la excepción a la regla

"No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente"

Pablo Neruda

Guillermo Cañas ha logrado lo que ningún argentino pudo hacer en los últimos 22 años: meterse en los octavos de final de Wimbledon. De los 12 argentinos, entre caballeros y damas, que participaron en el cuadro principal del torneo de tenis más legendario y de mayor prestigio del mundo, los otros 11 restantes ni siquiera pasaron la primera ronda.

Guillermo Cañas Mucho se habló del fracaso de nuestros tenistas, y no hay que dejar de mencionar lo distinto –y por ende- difícil que se hace jugar sobre césped, es más, muchos dicen que el tenis sobre hierba es "otro deporte", hasta el propio Guillermo Vilas aseguró en 1974 que "el pasto es para las vacas".

Sin embargo, la gran crítica se enmarca en cómo han encarado muchos su presentación, ya que pareciera que llegaron a Londres de compromiso, sin una buena preparación, a cumplir, y por perder en primera ronda embolsar 10.330 dólares.

Es por ello que Cañas en esta ocasión ha sido la excepción a la regla, y su preparación previa a Wimbledon se puede decir que fue lógica, esmerada, consciente y profesional. Pero primero hay que hacer algunas consideraciones sobre el tenis en césped: la pelota viaja muy rápido, se resbala, no rebota, no se eleva mucho. Los jugadores que se iniciaron sobre polvo de ladrillo, como los nuestros, están acostumbrados a realizar un swing largo sobre sus golpes. El césped eso no lo permite, no da el tiempo, se debe pegar más plano, hacer un back swing corto, hay que impactar a la altura de las rodillas, prácticamente hay que bloquear a la pelota. Además es muy distinta la manera en que hay que desplazarse en el court. Se debe jugar mucho de sobrepique, pegar casi sin top spin, jugar para adelante y con tiros muy bajos. Es decir, hay que volear constantemente e intentar tomar la red en forma asidua para terminar el tanto rápido. 

Esa es la explicación por la cual los tenistas latinoamericanos y españoles en general, y los argentinos en particular, tratan de esquivar Wimbledon, y cuando participan en el certamen inglés, tienen tan magros resultados. En otras canchas rápidas, como el cemento, se pueden adaptar, ya que la pelota rebota más, o según las pinturas acrílicas o asfálticas con la que se pintan las distintas superficies, varía la velocidad, y pueden equilibrar con la potencia de sus tiros de fondo. Pero en el césped priva el "toque", el golpe seco, la muñeca, el talento, la repentización.

Los jugadores argentinos centran la temporada en Roland Garros, la "meca" sobre polvo de ladrillo, y cuando terminan su participación en el Grand Slam parisino, en vez de jugar los torneos sobre césped, preparatorios para Wimbledon, se van a jugar torneos de menor importancia, pero sobre polvo de ladrillo, entonces llegan a Londres con tan pocas chances.

Cañas, antes de Wimbledon, jugó en Holanda, en Hertogenbosch, también sobre césped y llegó hasta la final, cayendo ante el australiano Lleyton Hewitt. Este año logró su primer título en el ATP Tour, en Casablanca.

Está 49 en el ranking, pero tuvo que escalar desde el puesto 130 en el que descendió en el 2000, porque el año pasado tuvo lesiones serias. Al respecto Cañas dijo: "Mi lesión fue bastante grave, ya que hubo dos etapas, al principio no podían operarme porque no sabían lo que tenía, de repente me pasaba 1 mes y medio sin hacer nada, volvía a jugar y me aparecía el dolor. Después encontraron cual era la lesión y empezó la segunda etapa, que fue la recuperación y el volver a jugar. Fue un año difícil el 2000 para mí".

Tras dejar en la primera ronda a su compatriota Gastón Gaudio, Guillermo eliminó al danés Kenneth Carlsen en cinco durísimos sets y al ruso Yegveny Kafelnikov en un partido memorable.

Le tocó enfrentarse en octavos de final frente al sueco Thomas Enqvist, décimo preclasificado, un jugador alto (1,90m.) de fuerte saque, que se mueve muy bien en canchas rápidas, pero que esta temporada no ha tenido grandes resultados, aunque, "a priori", el sueco era el claro favorito. 

No obstante, por lo realizado hasta ese momento, el argentino venía con su confianza al tope y en la actualidad del tenis la parte mental es la que priva. Además Cañas ya estaba jugando "gratis", no estaba obligado a ganar, por lo tanto no tenía presiones, lo que implicaba que en el "verde césped" tenía una chance más para seguir soñando. Pero tambien había que tener en cuenta que su desgaste físico era grande, ya que en los dos primeros partidos los definió en cinco extenuantes sets, y el restante le demandó cuatro parciales. Y el jugador nórdico no le ofreció fisuras. De todos modos, la actuación de Cañas en el aristocrático All England Tennis and Croquet Club mereció un aplauso y ante la decepcionante actuación del resto de los argentinos, él fue la excepción a la regla.

Oscar Pinco

 

 

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